VACUNO MAYOR2019-03-22T13:03:55+00:00

VACUNO MAYOR

Morucho castrado vacuno mayor (30-35 meses), CAPÓN

La carne de capón de morucha ha sido fruto del estudio y valoración que hemos realizado entre las diferentes carnes bovinas, descubriendo que entre todas era la de mayor sabor y ternura.
La causa de su especial calidad se debe a tres grandes motivos; el primero tiene que ver con los efectos que produce la castración sobre el desarrollo muscular y las características organolépticas finales de la carne. Un capón crece más despacio, de una forma más reposada y lenta a como lo haría un macho entero. Por ello, su comportamiento en la manada es menos dominante y agresivo, lo que conlleva que su carne termine siendo mucho más tierna y jugosa. Pero, además, y gracias a su larga vida en la dehesa, nunca menos de tres campañas anuales de bellota, su carne se ve infiltrada de la misma manera que el cerdo ibérico, con la diferencia de que en el caso del capón su ciclo de exposición al perfil de ácidos grasos que posee la bellota lo va a disfrutar tres veces más tiempo que lo hace un cochino. La infiltración interna de grasa en el músculo y la calidad nutritiva y saludable de la misma son el sello de garantía de un producto único.
El tercer motivo tiene que ver con su genética. El tronco ibérico no produce animales de mucho peso o de rápido engorde, como sucede con otras razas como las francesas. Un morucho o un avileño es un animal que solo sabe producir carne exquisita, hecha sin prisas, que ha vivido entre praderas y encinas, al aire libre, una carne que recoge aromas de dehesa, de libertad, de arroyos y charcas caldeadas por el sol y el frío de una tierra única; la salmantina.
Entre los 30 a 35 meses de vida, con aproximadamente 740 Kilos de peso vivo o 400 de canal, entendemos que ha llegado al momento de degustar su carne y por eso los ponemos a la venta, no sin antes haberle dado tiempo a que madure su carne en cámara, para que alcance así cuotas de verdadera excelencia.

Vacas en Cebo, VACUNO MAYOR

Probablemente usted no ha probado nunca la carne de una vaca que puede haber estado viviendo una docena de años bajo encinas y alcornoques, pero para que pueda valorar su peculiar y exclusivo sabor le ofrecemos este producto procedente de nuestra explotación. Son vacas que por motivos de edad u otros no pueden continuar con su labor reproductiva y dejan de amamantar a sus terneros. Cuando decidimos ponerlas a disposición del consumidor, antes las engordamos un poco en nuestros cebaderos, pero siempre con un pienso natural y de probada calidad.

Se sorprenderá del resultado…